Este espacio es una recolección de lecturas. No tiene perspectiva de crítica sino es un pasatiempo personal.































10 de diciembre de 2014

"Piel Inconforme" de Mariamalia Sotela


Cómo descifrar una piel inconforme?

Empezamos con un título sugerente, desde ya nos confiesa algo de su piel, de su tacto y es que es inconforme, como si fuera una posición casi ideológica, donde se designa NO dispuesta a ajustarse a los modelos establecidos. Yo diría que no solo su piel es inconforme, su ser es muy ligado a su propuesta poética.  Siento que no hay separación simbólica de lo que dice y de lo que realmente ella es. Por eso su poesía es distinta a muchas, es confesional, no es un juego de palabras ni una elaboración de estructuras lingüísticas sino conexiones sensitivas, a la vez, muy bien pensadas con un armonioso lenguaje poético.

Al leerlo, seguimos con la inconformidad. Porque nos aborda a la vida, nos desarraiga el ser, y nos lleva a oleajes como urgidos de abrazos y olvidos.
No voy a hablarles de cómo ella vuelve a entrar en la historia literaria costarricense, pues ya había escrito otros libros, pero ese lapso donde sigue su “yo creativo” de otra manera, sea con la pintura, el periodismo, la actuación,  siempre le abrieron una perspectiva de vida muy suya, su voz crece con una anchura gigantesca y aparece así, con este libro yuna propuesta de plena madurez. 

Creo también, que su distancia por un tiempo de publicar, sin relacionarse con grupos literarios, le permitió avanzar bajo su propio camino. Y esto, sin duda, refleja una poesía muy auténtica, propia de la autora, sin rastrojos ni vicios frecuentados desde otras sonoridades.
Como aporte al quehacer literario actual, muestra un giro lingüístico donde su lenguaje cotidiano moldea ideas y pensamientos, renueva una expresión lírica que se sale de la poetización superficial. Es así en su poema descanso 1: “Hoy la luna se atrevió más que otras veces y bajó para que los árboles la peinaran.”
Además, en su búsqueda de una verdad expresiva, accede a su realidad y nos enseña su cosmos, lleno de inquietudes y anhelos. Como cuando dice: “En una caja de fósforos cabe un beso, cabe un pensamiento, la imagen de un adiós, un fósforo, muchos fósforos.” Nos da así una lejanía, como si el vacío fuera necesario.
Durante toda la lectura, nos asombra su cromatismo en la musicalidad interna del poema. Fluye armoniosamente, y cada palabra es una entonación que se une a la percepción de la imagen. 
Este cromatismo se siente cuando dice: “Si tuviera que escribirte un poema de amor, tendría que ser color pan, color de harina, arena y agua, color de lluvia y catarata, color de cielo sin celaje, hermoso únicamente por ser cielo.”
Es casi un desvarío verbal con adjetivos que juegan entre sí y se desmoronan. 
Como aspectos muy generales de su arts  poética podría mencionar:
1. Se despoja de ornamentos, su poesía atiende con preferencia a contenidos de imágenes sin saturación metafórica, a sentimientos e ideas sumadas con claridad y precisión.
2. Tiene un fuerte individualismo que late de una forma versolibrista, donde sus variedades son extraordinarias por su lenguaje cotidiano. Como cuando dice: “Arriba el viento recorre el río como montándolo. Arriba el calor recorre el río como besándolo. Arriba el sol recorre el río como pintándolo.
3. Encontramos una emoción estética, con un ritmo que nos adormece, relaja o golpea.Por ejemplo, lo dice así: “Como lágrima aceite, mi piel nueva, ungüento fiel que lava, limpia, mi piel primera, mi piel segunda, mi tercera piel… y se queda.”Sabe así cerrar un poema, con un final que nos deja caer al abismo. Al comunicar hay un extremo del estado poético y creo que Mariamalia nos empuja a pensar cómo escribir, en un sin número de soledades como pensaba Rilke, en acumular sus ataduras para tomar tierra en lo invisible
4. Enuncia. Desea cuando desea, ama cuando así lo decide, pronuncia inagotables emociones, objetiza y nombra.
5. Enumera.  De pronto sobresalen verbos contrapuestos, un sujeto vivo, móvil o estacionario que nos lleva hasta corrientes impensables. 
6. Nos conversa. Casi de forma coloquial, nos invita al diálogo, a descubrirnos, a descubrirlos y a descubrirla. Dice: “Una vez, en Varadero y cuando digo Varadero digo Cuba, digo la entera, la valiente, la que construye fachachas…”
7. Cuestiona. ¿Por qué el cielo no hace sombra? Reparto fresas, quiere usted una?Por qué y por qué… como todas las preguntas que caminan a la reflexión, a la búsqueda de un todo, porque ella tiene un Todo al que sigue y nos adentra a esa parte metafísica del ser.
Debate el amor como algo tan simple, como hacer pan o servir agua.
8. Describe. Porque detalla hasta el sombrero de ala ancha y el fajón de seda y la compara con una amante  que va deshaciendo sus prendas camino al amado. Detalla como si fuera un poema - historia que nos cuenta lo que pasa, dónde sucede, lo que se siente, hasta encontrarnos en su final
9. Hay una imagen que se pinta. Como buena acuarelista sabe dejar fluir con delicadeza el pincel agudo de una idea, le agrega técnica, movilidad hasta darle la transparencia necesaria del poema.
10. Comprometida. Escribe también bajo sus anhelos sociales, su desborde y celebración  de la naturaleza, donde no solo busca su contemplación sino es combativa hacia conservar el bosque y tener la voz de la bromelia o del oso perezoso. Sin duda, su vivencia en el Gavilán en medio del boscaje hace de ella un elemento más del paisaje, su respiración en medio de la savia y la palabra presente en el verde o en el blanco de la garza.
Por supuesto, nos teje una unidad temática en su libro “Piel inconforme,  con una poética rica en invenciones que nos dice que la piel es algo así como “espuma, una cómplice, o como un gato que juguetea con los restos del amor y eso le basta.” A ella le basta, creo que a los lectores no le será suficiente, porque leerla da para más, para seguir las relaciones refinadísimas en que las asociaciones entre las imágenes y las palabras adquieren un sentido inesperado, inédito.
Podría decir, que ella es una poeta de esas coleccionables, a las que pedimos el otro libro que sigue. Porque su búsqueda se vuelve nuestra.  Queremos ahondar por sus querellas, por su canto y asombro ante la fugacidad de las cosas. 
Estoy segura, que nos dará más, a su ritmo como tejido de vida, a su fidelidad consigo misma y la palabra. 
A ella le urge un abrazo como dice uno de sus poemas, a nosotros nos urge más de su poesía. Sin duda, esta forma de ver el mundo, este libro con su esencia, no solo aporta a la literatura costarricense sino a la literatura universal y contemporánea.
No creo que ella se asiente en una cronología generacional muy teórica para darle una clasificación muy delimitada, porque ella es muy ella, muy de sí misma, muy actual,  va al paso pero con su paso, desafiando sí, a la gravedad de nuestro mundo literario, va como acróbata  dispuesta a dar su función, sin importar los riesgos, con potencia expresiva y como poeta verdaderamente humana. 


Luissiana Naranjo Abarca


14 de noviembre de 2012

El derecho a la visibilidad



PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA NICARAGÜENSE "LAS CARTAS SOBRE LA MESA". Antologista Carlos Calero y Carlos Castro Jo.


Decía el crítico y novelista guatemalteco Arturo Arias en su libro Gestos ceremoniales estas palabras en relación con el aislamiento de las letras centroamericanas en el panorama internacional: “Un fantasma recorre la totalidad de la literatura centroamericana: el fantasma de las literaturas invisibles. Una literatura invisible es una literatura que nadie lee, que nadie comenta, con la cual nadie dialogiza, a la cual nadie toma en cuenta, que se muere solitita de pura tristeza”.

Bien este no es el caso, sin duda pero entonces ¿de quién depende su visibilidad? Del crítico o académico, del distribuidor y promotor o del mismo autor?

Creo que todos tienen esa responsabilidad. Y cuando el poeta Carlos Calero me comentó hace ya algunos años, su interés en defender el derecho a ser visible generacionalmente, primero como un proyecto en una página web y ahora como antología, me pareció certero y propositivo. Me invita a recordar mi propia nulidad generacional también radicada en los ochentas.

Algunos estudiosos definieron América Central en función de sus propias necesidades ideológicas, centrándose solo en obras literarias que implicasen liberación política. Desventaja para la literatura que no fuera de el Salvador o Nicaragua. Sin embargo, siempre se asumió como generación de transición. Y contrario a lo que muchos opinan, en casi toda la región centroamericana, sí hubo ruptura y sí hubo generación literaria.

Por supuesto, no se puede negar lo que suscribe la época de los ochentas como los acontecimientos históricos, políticos y económicos que la rodeaban.

Definiendo ya, la particularidad nicaragüense se destaca por su estrecha relación entre política y literatura como lo fue la Revolución Sandinista donde le es conferida a la literatura, una función central en la construcción de la nación, sea en los movimientos guerrilleros como arma cultural para la realización de un proyecto nacional/social o sea como proyecto de gobierno, en donde la literatura se convierte en una institución nacional. Algunos poetas surgen de los talleres de poesía, otros simplemente se silencian.

Lo que sigue, es lo que marca esa ceguera cultural generacional: el fin del proyecto sandinista y de los movimientos revolucionarios pierde también el discurso de la literatura –como arma cultural en la lucha por la liberación– su esfera de dominio: el poeta-guerrillero se convierte en una figura obsoleta por lo que se llega a vivir el final de una ficción, la ficción de la simbiosis entre literatura y política. No obstante, las formas testimoniales mantendrán su significado. Todo eso ocurre al final de los ochentas.

Lo dice el poeta Juan Carlos Vílchez escrito en la Antología: Antes ya lo había anunciado Pessoa y Saramago “la patria es solamente la lengua” tierra de inciertos sonidos que algunas tardes insisten en florecer.

Por eso, se ha hablado de su función de "rescate de la memoria colectiva y la comunicación de la historia oculta" porque también hace falta una nueva lectura del testimonio. Y eso no solo lo hace la narrativa sino también la poesía.

Para salvarnos un poco, digo que si nuestra Costa Rica literaria si bien es cierto no vivió la guerra directamente, pero por la proximidad vivimos todo el conflicto, recibimos también la crisis política y económica de los ochentas que marcaron un hito en la producción literaria centroamericana. El desencanto tocó las puertas de cada país, la violencia, el temor,… hubo un contexto socio cultural de re-evaluación, de desenmascarar, de construir imagen e identidad. Es decir, que existió literatura después de la guerra… para los nicaragüenses y sin tener guerra, para los costarricenses y otros países de la región.

Yo tuve la experiencia de vivir tres años en Nicaragua, después de la Revolución y me preguntaba por qué es un país tan sensible a la cultura y la literatura, cualquiera te declama un verso de Darío, y digo que no es solo producto de sus circunstancias sociales sino que fue un pueblo “alfabetizado” a través de una pluralidad de formas de sensibilización y praxis literarias.

Al leer la antología, sin duda, descubrirán recuentos históricos y vivenciales de la guerra pero también elementos “intimistas”, cotidianos, llenos de familiaridad humana. Voces que nos hacen remorder los labios o besarlos.

Es literatura viva. Es latido generacional. Y si calibramos la calidad por la simple existencia, vamos más allá, no solo existió sino que su rendimiento sigue vivo. Esta antología ya es indudablemente una prueba histórica.

Retomando las palabras de otro poeta de la antología William Valle Picón: Un solo hombre no hace el paraíso. Ahora digo yo, una generación sí lo hizo.



Luissiana Naranjo


Presentación en el Instituto Cultural Mexicano
Poeta y antologista Carlos Calero


Presentadores:Carlos Calero,Luissiana Naranjo y el poeta Mauricio Molina.

Sergio Pitol






Del escritor se dice que nació en Puebla (México) el 18 de marzo de 1933. Su infancia fue difícil, ya que su madre murió cuando el escritor tenía cuatro años, al poco tiempo contrajo la malaria, lo que lo obligó a mantenerse encerrado prácticamente hasta los doce años de edad. Cuando se recuperó su el niño sólo pensaba en viajar, lo cual se convertiría en el motor de su vida y de su creación literaria. El propio escritor reconoce que: "Soltar amarras, enfrentarme sin temor al amplio mundo y quemar mis naves fueron operaciones que en sucesivas ocasiones modificaron mi vida y, por ende, mi labor literaria. En esos años de errancia se conformó el cuerpo de mi obra".

Actualmente, es un escritor que sobrepasa las líneas fronterizas mexicanas y se consolida en los espacios centro e hispanoamericanos.



BIBLIOGRAFÍA
* No hay tal lugar, 1967
* Infierno de todos, 1971
* Los climas, 1972
* El tañido de una flauta, 1973
* Asimetría, 1980
* Nocturno de Bujara, 1981
* Cementerio de tordos, 1982
* Juegos florales 1985
* El desfile del amor 1985
* Domar a la divina garza 1988
* Vals de Mefisto 1989
* La casa de la tribu 1989
* La vida conyugal 1991
* El arte de la fuga 1996
* Obra reunida, 2004

La totalidad de sus obras, influidos por Henry James en los recursos estructurales, se alejan de las tendencias literarias predominantes en las letras hispanoamericanas de su momento histórico y destacan por su carácter erudito e irónico.



Pensamiento de Sergio Pitol en video:

http://www.youtube.com/watch?v=x1JYPjsFeOU



Su obra logra mover todo pensamiento a sus lectores, sustrayéndoles la opción de culpar al destino mediante un mensaje: somos lo que queremos ser, cada uno se hace a sí mismo, cada quien decide a dónde quiere llegar. Instruye, pues, lecciones de vida a través de los personajes que habitan sus textos, que aparecen ante nuestros ojos como una virtual radiografía de la condición humana.

Sin duda, es una lectura coagulante e invitadora. Un Escritor para una mesita de noche, con distante tiempo en la luz de la lámpara y nuestras manos.

7 de abril de 2012

Sergio Pitol

sergio_pitol_bib_sofia

 

Del escritor se dice que nació en Puebla (México) el 18 de marzo de 1933. Su infancia fue difícil, ya que su madre murió cuando el escritor tenía cuatro años, al poco tiempo contrajo la malaria, lo que lo obligó a mantenerse encerrado prácticamente hasta los doce años de edad. Cuando se recuperó su el niño sólo pensaba en viajar, lo cual se convertiría en el motor de su vida y de su creación literaria. El propio escritor reconoce que: "Soltar amarras, enfrentarme sin temor al amplio mundo y quemar mis naves fueron operaciones que en sucesivas ocasiones modificaron mi vida y, por ende, mi labor literaria. En esos años de errancia se conformó el cuerpo de mi obra".

Actualmente, es un escritor que sobrepasa las líneas fronterizas mexicanas y se consolida en los espacios centro e hispanoamericanos.

 

BIBLIOGRAFÍA
* No hay tal lugar, 1967
* Infierno de todos, 1971
* Los climas, 1972
* El tañido de una flauta, 1973
* Asimetría, 1980
* Nocturno de Bujara, 1981
* Cementerio de tordos, 1982
* Juegos florales 1985
* El desfile del amor 1985
* Domar a la divina garza 1988
* Vals de Mefisto 1989
* La casa de la tribu 1989
* La vida conyugal 1991
* El arte de la fuga 1996
* Obra reunida, 2004

La totalidad de sus obras, influidos por Henry James en los recursos estructurales, se alejan de las tendencias literarias predominantes en las letras hispanoamericanas de su momento histórico y destacan por su carácter erudito e irónico.

Pensamiento de Sergio Pitol en video:

http://www.youtube.com/watch?v=x1JYPjsFeOU

Uno de sus mejores cuentos

Su obra logra mover todo pensamiento a sus lectores, sustrayéndoles la opción de culpar al destino mediante un mensaje: somos lo que queremos ser, cada uno se hace a sí mismo, cada quien decide a dónde quiere llegar. Instruye, pues, lecciones de vida a través de los personajes que habitan sus textos, que aparecen ante nuestros ojos como una virtual radiografía de la condición humana.

Sin duda, es una lectura coagulante e invitadora. Un Escritor para una mesita de noche, con distante tiempo en la luz de la lámpara y nuestras manos.

4 de julio de 2011

Recordando a Giuseppe Ungaretti

Giuseppe Ungaretti es un poeta italiano nacido en Alejandría (1888-1970), fue uno de los iniciadores del Hermetismo. Su poesía es reflexiva y profundiza en la dramática condición del hombre. En sus últimos libros, se esfuerza por recuperar la tradición lírica italiana. Su obra completa se publicó en 1977 con el título de “Vida de un hombre”.

La evolución artística de Ungaretti sigue un itinerario que va del paisaje a la humanidad, a la revelación religiosa, al impacto del contacto con la poderosa naturaleza, al dolor por la muerte de su hijo y al retorno a Roma en el momento en que estalla la Segunda Guerra Mundial. Estos dos últimos sucesos son el origen de su libro El dolor, publicado en 1947. A través de la desesperación, el poeta descubre la responsabilidad humana y la fragilidad de sus ambiciones. Ungaretti, en medio del pesimismo con que contempla la trágica condición humana, encuentra un mensaje de esperanza para los hombres.

Los últimos veinticinco años de su vida representan un examen crítico del pasado y traslucen una fuerte ansia de renovación.”

Además de poeta, prosista, activista, ensayista, fue un gran traductor: trajo a su delicado italiano a Shakespeare y a Blake del inglés, a Mallarmé y a Racine del francés, a Homero del griego, al difícil Góngora del español, a los escritores brasileros del portugués.

 

EL PUERTO SEPULTO

Llega el poeta
y después vuelve a la luz con sus cantos
y los dispersa

De esta poesía
me queda
esa nada
de secreto inextinguible

POESÍA

Los días y las noches
tocan
en mis nervios
de arpa

vivo de mi alegría
enferma de universo
y sufro
por no saberla
encender
en mis
palabras.

Sagrado, 28 de noviembre de 1916

Vida de un hombre, 1977. «Poesías dispersas». Traducción de Giovanni Cantieri.

ESTOY ENFERMO

La melancolía
me macera

La poesía
me sangra
el cuerpo desangrado.

Vallone, 20 de abril de 1917

Vida de un hombre, 1977. «Poesías dispersas». Traducción de Giovanni Cantieri.

VIGILIA

Una noche entera
tirado cerca
de un compañero
masacrado
con su boca
desencajada
a la luna llena
con la congestión
de sus manos
penetrando
en mi silencio
he escrito
cartas llenas de amor.

Nunca he estado
tan
aferrado a la vida.

 

poemas ungarett libro de ungaretti ensayo unga

24 de marzo de 2011

COLOMBIA en la poesía colombiana

colombiana

Me llegó con envoltura, propio de un libro de 500 páginas y cuya I edición se agotó en tan solo 4 meses.

El título nos induce a averiguar si realmente es posible descubrir Colombia en la poesía colombiana; un tema de trasfondo que debería replantearse cada país con su producción artística. Si la poesía tiene cierta inutilidad comercial debe dársele un papel meritorio en las historias que se cuentan.

Editada a finales del 2010, obtiene pronto el premio del Ministerio de Cultura colombiano. Y la compilación la realizan: Luz Eugenia Sierra, Robinson Quintero, Joaquín Matos y Amparo Murillo.

“Colombia en la poesía colombiana es una suerte de arqueología propia a través de 186 poemas, acompañados de una interpretación doble: un texto que señala críticamente la situación estética de la obra y otro que revela el trasfondo histórico que ella esconde.”

Inicia con  “Cantos de la creación” de las comunidades Kogui y Huitoto.

“Primero estaba el mar. Todo estaba oscuro… El mar era la Madre. Ella era agua y agua por todas partes, y ella era río,laguna, quebrada y mar y así estaba ella en todas partes.

Así, primero solo estaba la Madre. Se llamaba Gaulchovang. La Madre no era gente ni nada, ni cosa alguna. Ella era Aluna(pensamiento o idea). Ella era espíritu de lo que iba a venir. Y ella era pensamiento y memoria.”

Luego, describe poemas producidos en tiempos de la conquista y las gestas de independencia junto a las primeras decepciones, con descubrimientos notables de ironía política y costumbrismo.

Conforme avanza en la historia se percibe una evocación nostálgica de un país que ya no es pero que lucha por sus memorias  con sobresaltos personales e íntimos.

La selección de poetas es bastante minuciosa. Una antología modelo cuyos investigadores atravesaron las líneas coyunturales que envuelven los nombres políticos o de amiguismos generacionales.

Sobre los temas se ordenan cotidianos sin rigurosidades más que describir una poesía desde el –ser-  colombiano con sus frustraciones, desapegos y fracasos. 

 

A CALI HA LLEGADO LA MUERTE

Emilia Ayarza (1919-1966)

No.

Ni la sangre de polvo.

Ni el rumor de las venas sub-terrestres.

Ni los ojos de antiguas polillas vagabundas.

No.

Nada.

Ni el sexo que comienza en la lengua de los niños.

Ni los pastores de culebras.

Ni las esquinas infieles sobre las ventanas.

No.

Nada.

Ni el candor de las escuelas que traza palotes de ausencia en los tableros.

Ni los borrachos que miran fijamente a la ventera y le derraman el corazón entre las trenzas.

Ni los panales detrás de las ortigas

ni los bueyes de artificial melancolía.

No.

Nada pudo detener la muerte.

 

Llegó a Cali navegando y los corceles del Océano Pacífico

la saludaron volcando sus belfos espumeantes en la playa.

Llegó por el pito de los buques

por las banderas de los guacamayos

por el ojo de las agujas que remienda el pudor de los modistas

por la voz de los muertos en los árboles

por los billetes rubios

por el alma incolora de los camioneros

por la rosa ignorante

por el paisaje de zapatos sin huella.

La historia de Cali dejó de ser un río deliberadamente puro

por cuyas ondas los días eran barcos de vidrio.

El rojo fue una lluvia sostenida en el aire

y entre los montes de cristal la sangre

dibujará para siempre vitrales en la sombra.

 

¡Hay que llorar desesperadamente!

 

Poesía tan vigorosa como su historia. Lectura de a pedacitos pero con travesía luminosa.

16 de diciembre de 2010

Cioran siempre me tienta

“La tentación de existir” en Cioran es irresistible. Me tienta, me intimida, me acoge, me hostiga. Tiene tantos calificativos. Confronta al hombre consigo mismo. Es un libro para oler. Está quedito en mi mesa de noche, aunque me dice de caminos donde dejamos de ser y uno entiende, de inmediato.

Su apatía por los sabios es casi demoniaca. Tiene histeria contra el tiempo, eso que llamamos por delante como futuro o por debajo del pasado. Me gusta su renunciación a las teorías. Convoca el día presente como la profundidad. Me da una cachetada cuando dice: “Cualquiera puede salvarse por medio del sueño, cualquiera tiene genio mientras duerme: no hay diferencia entre los sueños de un carnicero y un poeta.” Así es.

Se muestra indiferente ante el derrotismo que buscamos, lo buscamos “en hermoso”. No tarda en delatar la insinceridad humana, como si estuviéramos obligados a la falsedad, a la apariencia. Y me desajusto cuando replantea esa costumbre de creer que no creemos lo que creemos y cuando NO creemos, no se cree que no creemos. Tiene esos juegos de ironías pero con vitalidad. Es un libro de relectura, de consulta. Y no es que define verdades, no, sino que nos enseña a pensar en movimiento, en constante modificación de nuestras pensamientos, sin adicción a creer que lo sabemos todo. Es un despojo exquisito de nuestras ideas.

Algunos lo encuentran excesivo, melodramático. Es un libro para gusto personal, un autor de interés personal. El mismo se ríe de su contradicción. Caemos constantemente en ella. Es como decía Flaubert: Soy un místico y no creo en nada.

Así nadamos muchas veces entre el dogma y la aporía. “Estamos tan dispuestos a saltar hacia Dios por rabia como seguros de no vegetar en Él”.

En su capítulo EL ESTILO COMO AVENTURA y MÁS ALLA DE LA NOVELA procede a relatar un abusivo banquete sobre la expresión artística. Efectos verbales que cuestionan a los que escriben, a los que decimos que nos gusta escribir. Un autor que puede provocarle náusea o confort, uno decide. Una tentación en la que vale caer.

 

tentacion de existir

13 de noviembre de 2010

Cuando el cine dijo: Germaine Dulac

 

Como piensa una mujer haciendo cine, fue ella. Protagonista de la primera generación realmente afanosa de cineastas franceses, aquellos primeros, que como grupo, escribieron ensayos proclamándolo como un arte tan similar a la poesía, la música y la pintura.

Entre muchas, su obra maestra fue  “La souriante Madame Beudet” (1923), en donde el personaje psicológico es una mujer que logra esquivar su realidad de su importuno matrimonio. Algo inusual para la época.

Su brillantez fue la siempre búsqueda, insaciable en la experimentación pero intencional. Ha logrado lo que pocos contemporáneos le dejan al cine, dejar a un lado la meta del éxito de taquilla, por la sobriedad del juego, de la técnica combinada con la profundidad y lo sensorial.

De ella se dice que analizó las críticas y evoluciones más acertadas del séptimo arte:

“Primero fue un medio fotográfico de reproducir el movimiento mecánico de la vida; después, la agrupación de fotografías animadas alrededor de una acción compuesta y ficticia, abandonando el ángulo vital para enfocar únicamente el ángulo literario; acto seguido, se pasó de la narración puramente arbitraria y novelesca a la anécdota envuelta en formas realistas, y a los sentimientos llevados a proporciones estrictamente verdaderas y humanas; inmediatamente se presenció la lógica de un hecho, la exactitud de un cuadro, la naturalidad de una actitud, constituyendo la armazón de la nueva técnica cinematográfica; más tarde, se pensó en fotografiar lo inexpresivo, lo invisible, lo imponderable y, por encima de los hechos, se dibujó una línea armoniosa de sentimientos para dominar gentes y cosas: de ahí, lógicamente, advino la película sicológica, con la descripción de las impresiones interiores múltiples y contrarias en el transcurso de la acción misma, ya que los hechos pasaban a ser la consecuencia de un estado moral”. (J. del R.)

Luego, trató de objetivar el cine con la idea de hacerlo –puro-, libre de toda influencia pero sin duda, fue perdiendo terreno conforme evolucionó el color, el sonido y otros recursos.

Ella fue una pionera activa en el desarrollo de los cine clubes a lo largo de Francia. Para la historia, Dulac es difícil de categorizar porque incursionó y con gran éxito en el realismo psicológico, el simbolismo casi surrealista, las secciones por episodios y documentales continuos.

Mujer visionaria, cineasta y crítica digna de recordar!

12 de agosto de 2010

Yasunari Kawabata, escritor oriental

La casa de la bella

 

Hace algunos años leí LA CASA DE LAS BELLAS DURMIENTES, una de las últimas novelas del escritor Yasunari y  fue un cúmulo de provocaciones intrínsecas. Retomé de nuevo su lectura porque en este momento de mi vida -un poco más lejos de mi apego a ciertas ideas tradicionales- la obra cobra su altitud y me llena de irreverencias esotéricas.

Es un viaje hacia lo oculto del ser y estalla en el texto con una audacia impresionante. Para lo que gustan de temas donde se cuestiona la conducta humana y ese espanto carnal que tienen muchos por la muerte.

El libro desata erotismos incontrolables y todo se debe, a un viejo llamado Eguchi que es seducido a buscar mujeres jóvenes y doncellas dormidas a las que simplemente solo observa y paga solo para dormir a sus lados, sin casi, ningún contacto físico. Sin duda, es un elemento de referencia a la lascivia masculina que hace temblar los dominios de la cultura oriental.

Un novela con casi 40 años de vida que debe releerse porque plantea otra forma de hacer narrativa y va más allá que solo enquistarse en elementos históricos o sociales donde la obra se estruja de recetas narrativas o listas de información, sin contenidos novedosos que nos bofeteen y nos hagan cuestionar. Además, es un libro que dio los precedentes para esas futuras narraciones donde se siguen describiendo las más extrañas conductas y adhesiones que tiene el ser humano.

 

Nobel

 

Cuando obtuvo el Nobel de literatura en Zusshi, en 1968.

Más información de su obra y vida.

2 de junio de 2010

Gonzalo Rojas, poeta chileno

rojas gonzalo

Nací tierra, comí tierra, pensé tierra, escribí tierra y más tierra, hice hijos de tierra, me acostaré asimismo tierra, y eso será muy pronto. De repente, mismísimo este libro es pura tierra.

De Poesía esencial

Así es la tierra poética de Gonzalo Rojas, un terreno salpicado de metáforas y sombras, de palabras que se entrelazan y desunen... una poesía fragmentaria que provoca nuevos estallidos de realidad.

Leerlo me ha resultado siempre un arrastre sonoro y místico; un eje motivador en mis preferencias por los autores de trascendencia erótica y existencial.  Profesa un ritmo interno donde unido a su voz, convierte sus poemas  en ondas llenísimas de vibraciones alternas, a veces, hasta asfixiantes.

Para ello, basta oírle en sus poemas Asma de amor y en Fornicio.

Un dato de su irreverencia, se demuestra cuando Gonzalo Rojas fue fundador del grupo «Mandrágora» y renuncia al mismo, cuando éste se apegó al surrealismo francés.  Es un poeta que saltó hacia la libertad métrica y siempre trata de evolucionar.

Actualmente,  promueve la cultura y la formación literaria con su Fundación Gonzalo Rojas en Chile.

Algunos de sus POEMAS:

 

El Alumbrado

Prácticamente todo está hecho de especulaciones
y eyaculaciones, la libertad,
esa rosa que arde ahí, la
misma Nada en sus pétalos,
la memoria de quién, el libro del aire
de los cielos, esta música
oída antes, el esperma de David
que engendró al otro, y ese otro
al otro como en el jazz, diamantino
el clarinete del fulgor largo, nueve
el número de nacer, más allá de los meses
lo imposible y faraónico, y el otro
al otro
lo
aullante del círculo

 

 

Contra la muerte

 

Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.
No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.
¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos
con volar más allá del infinito
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir
fuera del tiempo oscuro?
Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.
Pero respiro, y como, y hasta duermo
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,
pero no puedo ver cajones y cajones
pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto
llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver
todavía caliente la sangre en los cajones.
Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro
la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento
de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil,
porque yo mismo soy una cabeza inútil
lista para cortar, pero no entender qué es eso
de esperar otro mundo de este mundo.
Me hablan del Dios o me hablan de la Historia. Me río
de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre
que me devora, el hambre de vivir como el sol
en la gracia del aire, eternamente.

 

La palabra placer

 

La palabra placer, cómo corría larga y libre por tu cuerpo
la palabra placer
cayendo del destello de tu nuca, fluyendo
blanquísima por lo vertiginoso oloroso de
tu espalda hasta lo nupcial de unas caderas
de cuyo arco pende el Mundo, cómo lo
músico vino a ser marmóreo en la
esplendidez de tus piernas si antes hubo
dos piernas amorosas así considerando
claro el encantamiento de los tobillos que son
goznes que son aire que son
partícipes de los pies de Isadora
Duncan la que bailó en la playa
abierta para Serguei
Lesénin, cómo
eras eso y más para mí, la
danza, la contradanza, el gozo
de olerte ahí tendida recostada en tu ámbar contra
el espejo súbito de la Especie cuando te vi
de golpe, ¡con lo lascivo
de mis dedos te vi!
la arruga errónea, por decirlo, trizada en
lo simultáneo de la serpiente palpándote
áspera del otro lado otra
pero tú misma en
la inmediatez de la sábana, anfibia
ahora, vieja
vejez de los párpados abajo, pescado
sin océano ni
nada que nadar, contradicción
siamesa de la figura
de las hermosas desde el
paraíso, sin
nariz entonces rectilínea ni pétalo
por rostro, pordioseros los pezones, más
y más pedregosas las rodillas, las costillas:
-¿Y el parto, Amor, el
tisú epitelial del parto?

De él somos, del
mísero dos partido
en dos somos, del
báratro, corrupción
y lozanía y
clítoris y éxtasis, ángeles
y muslos convulsos: todavía
anda suelto todo, ¿qué
nos iban a enfriar por eso los tigres
desbocados de anoche? Placer
y más placer.
Olfato, lo primero el olfato de la hermosura, alta
y esbelta rosa de sangre a cuya vertiente vine, no
importa el aceite de la locura:
-Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma...